Sólo viejo
¿Yo?No soy sabio, sólo viejo. Un tipo que ha envejecido mal.
No he sabido escuchar ni aprender de los errores propios y ajenos. Los míos los repetí con disciplina; los de los otros los juzgué como si no me incumbieran, como si observar bastara para quedar a salvo. Nunca entendí que escuchar podía ser algo más que asentir en silencio.
Con el tiempo confundí experiencia con costumbre. Creí que acumular años era lo mismo que decantar sentido. Pero no, lo único que se deposita al fondo es el cansancio. Las mismas ideas, gastadas, flotando una y otra vez. Las mismas frases para explicar fracasos que ya no duelen, pero tampoco enseñan.
Ahora me mirás esperando algo. Una frase final, una enseñanza, una síntesis. Pero no tengo nada. Sólo un historial de oportunidades desaprovechadas, afectos administrados con mezquindad, y una torpeza persistente para entender a tiempo lo que estaba pasando. Envejecer así no deja cicatrices heroicas. Deja una rumiación tardía, incapaz de servir a nadie.
Nicolás Andrés Ferreiro-Saez
Narrativas sobre el fin de la naturaleza, la tecnosfera, y la melancolía sistémica, para entender por qué nos volvimos así.
Esto no termina.
Continúa la aridez en El ciclo invisible


